Llevo 2 semanas (contando con esta) rumiando y acumulando enfados. ¿Sabéis esa sensación de estar llegando al límite, y que a la mínima que os miren u os digan algo mal, vais a explotar? pues eso.
Empezó cuando me llamaron del instituto diciendo que me faltaban papeles en la solicitud de las prácticas en el extranjero, y desde entonces se ha ido haciendo una pelota.
Cada vez aguanto menos que mi madre me pase por el lado, tarareando cosas sin sentido. Cada vez aguanto menos el estar en clase, mordiéndome la lengua por no mandar al graciosillo de mi profesor a la mierda. La última vez que dejé salir algo de la ira acumulada, me echaron de clase ^^U (se ve que cuando le contesté que no sabía hacer el ejercicio, sonó más borde de lo que pretendía =_=) Coincidió que ese día por la mañana había tenido que ir a los Juzgados, sólo para que me dijeran que la denuncia había sido desestimada por falta de pruebas, así que imaginaros las ganas de liarla que tenía en ese momento.
Estoy harta de tener que pasarme las mañanas encerrada en mi habitación, con el pestillo echado, por miedo a que diga o haga algo. El otro día tuvo la poca vergüenza de intentar cogerme la mano para ver mi móvil, y tuve que poner cara de miedo mezclada con asco, porque enseguida se fue (murmurando vete a saber qué).
Estoy harta de bajar al buzón a recoger el correo, y no encontrar nada (sospechosamente) y luego encontrar las cartas escondidas entre sus cosas. Una vez a la semana, aprovechando que se larga a la calle, mi padre y yo hacemos registro intensivo. Siempre encontramos algo. Esta vez fueron unas cartas del banco, con los códigos de seguridad de las nuevas tarjetas que tuvo que solicitar mi padre (sí, de aquellas que estaban en la caja de caudales que estaba en mi armario *que forzó* y de la que tuvo el descaro de decir que no sabía nada).
Estoy cansada de tener que depender de la gente para poder vivir algo. De mi abuela, de mis tíos (el que mi tía me quiera comprar el abrigo es un hecho que me reconcomerá la conciencia bastante tiempo) de mi amiga, que me refugio en su casa cada vez que esto va *más* a peor.
Hace un par de días me preguntó de repente que qué quería para mi cumpleaños… le dije que nada. Este año no pienso celebrar mi cumpleaños. Ya salí escaldada el año pasado, y eso que entonces las cosas estaban “bien”, este año al primero que se le ocurra felicitarme, lo mando a hacer puñetas.
Estoy harta de tener que sonreir cuando no quiero hacerlo…
No podeis ni imaginaros de lo que más tengo ganas ahora mismo…. poder limpiar mi habitación. En este tiempo ha pasado a ser el “cuartel general de los desterrados”; aquí guardo todo lo importante. No sólo mis cosas, sino papeles y cosas de mi padre. Mi habitación no es precisamente grande, así que cada vez que quiero buscar algo en alguno de los armarios, tengo que jugar al tetris con todo lo que tengo en el suelo. Para poder hacer limpieza a fondo, tendría que sacar TODO al pasillo, limpiar, y volver a montar el puzzle. Pero no puedo, porque estoy segura de que cuando fuera a guardarlo todo de nuevo, la mitad de las cosas habrían “desaparecido misteriosamente” (aquí a las cosas les salen patas y se mueven…)
Llevo varios días teniendo el mismo sueño: vuelvo a mi casa, y me encuentro la puerta de mi habitación abierta, y todas las cosas rotas en el suelo. Me giro, veo a mi madre, sonriendo. Entonces se acerca a mí, me pega un bofetón, y me despierto.
Casi que prefiero los sueños extraños con zombies y canicas…
Hoy además mi padre iba a hacerse unas pruebas. Hace unos años le detectaron una enfermedad en el corazón, degenerativa y hereditaria. En su momento nos hicieron pruebas a mi hermana y a mí, pero salieron negativas. En teoría, con la medicación adecuada, no tendría que causar problemas tan pronto. Pero como le dijo el médico, el estrés de estos meses han hecho mucho daño, y ha empeorado. Por lo visto, han desarrollado nuevas pruebas, trabajan con la genética, pero como son tan recientes, el seguro no las cubre. Y tendríamos que hacérnoslas los tres, porque aunque nosotras dos no hayamos desarrollado la enfermedad, podemos ser portadoras.
Estoy harta de irme a dormir y llorar contra la almohada… debo haber sido una persona horrible en una vida anterior para que el karma me castigue con esto, porque si no no le encuentro sentido. La teoría de “no pienses en lo que vas a hacer en X tiempo, piensa en los pequeños momentos del día a día” que le comenté a Audrey no está dando buen resultado al fin y al cabo…
De todas formas, no os preocupeis, es sólo un bajón de los míos… en un par de días se me pasa.